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Carta Henry Miller a Lawrence Durrell

Carta de Henry Miller a Lawrence Durrell (París, 29 de julio de 1937)

Querido Durrell:

Mi querido Durrell, ¡no siga el camino de la esquizofrenia! Si hay sólo media docena de personas en el mundo que, como yo, creen en usted, esto debería valer más que todas las consideraciones. El peligro es para la psique, créalo o no. Fraenkel es el ejemplo perfecto de desdoblamiento de espíritu. ¡Qué confusión tan terrible! Usted es joven, feliz en su matrimonio, todo el mundo le alienta, le pone por las nubes; está sano, no pasa hambre, no está en la miseria, está rodeado de gente que le ampara, que le llena de halagos y de todo, y por añadidura, un barco, ¡Dios mío!, los cielos jónicos, aislamiento (daría hasta la camisa por tener un poco), y qué se yo. Entonces, mi querido, mi buen Durrell, ¡no me pida que llore con usted porque está solo! Debería sentirse orgulloso por eso, porque le favorece. No se puede estar solo y a la vez estar con la multitud. No se puede escribir buenos libros y malos libros. No durante mucho tiempo. (Déme ejemplos, si conoce alguno) El precio que se paga es la "desintegración". Debe mantenerse o caer, sea como Charles Norden* o como Lawrence Durrell. Yo elegiría Lawrence Durrell, si fuera usted. Y ¿cuál es la pena, después de todo? ¿Qué pueden hacerle a usted ellos? Nada, en realidad. Muy pronto les tendrá bien atados. El hombre que se mantiene al pie del cañón tiene el mundo a sus pies. Es por eso que prefiero mil veces a Mussolini, por más que aborrezco su programa, que a todo el Imperio Británico. La política de Mussolini es auténtica política. Y eso es algo en un mundo de hijos de puta cobardes, de indecisos, de asquerosos hipócritas. Para mí es muy sencillo. Esta gentuza no me va en absoluto. Tao, amigo mío, más y más Tao. Estoy sumergido en él. Es exactamente mi filosofía, milímetro a milímetro, incluso las contradicciones, precisamente las contradicciones. Lo llevo en la sangre, y estoy haciendo indagaciones en mi genealogía para descubrir si realmente no hay en mí un poco de sangre tibetana o mongólica.

Si, como dice, no puede escribir libros auténticos todo el tiempo, entonces, no escriba. No escriba nada, quiero decir. Pásese un tiempo en barbecho. Reténgalo. Deje que se acumule. Espere a que estalle en su interior. Puedo entender la expresión: incluso Homero se duerme a veces. Pero que Homero use un seudónimo es muy distinto, ¿no? Un hombre puede caer, rebajarse, volverse loco. Pero nunca debe encarnar deliberadamente a un ser inferior, a un fantasma, a un sustituto. Todo es cuestión de responsabilidad, de estar dispuesto a aceptar el propio destino, el propio castigo y también la recompensa. Creo que sencillamente es demasiado claro, dolorosamente claro, si lo piensa un poco. Usted quiere que Charles Norden sea el cabeza de turco, pero a la larga será L.D. quien se verá obligado a matar a Charles Norden. Éste es el tema del "doble". (Por cierto, lea El doble de Dostoievsky, si es que no lo ha leído. Incluso Aaron's Rod es un buen libro, dentro de la misma línea. También Lawrence sufría de este mal, y lo sabía. Era un problema un poco diferente, pero en esencia, era lo mismo. No aceptarse a uno mismo totalmente. No integrarse.)

Y ¿por qué no va a poder escribir todos los libros que quiera como L.D.? ¿Por qué no puede ser L.D. el autor de libros de viajes, etc.? ¿Qué se lo impide? Y no es cierto que se esté amputando. Al contrario, está introduciéndose por la fuerza. De la otra manera es como va a amputarse. No tardarán en encontrarle y el olor no es nada agradable. La parte podrida apestará hasta el cielo, créame. Es mejor dejar que la parte podrida, si está podrida, muera de muerte natural. Es mejor que sea consciente de su debilidad. No puede poner la perfección en un platillo de la balanza y la imperfección en el otro de esa manera. Somos absolutamente imperfectos, gracias a Dios. Odio los libros perfectos y los seres perfectos. ¿Dónde están, d'ailleurs? Las cartas de Brown y Strauss deberían convencerle de lo odiosa que es esa onda. Muy pronto les cortará la cabeza. Se volverá rencoroso, vengativo, irritable, caprichoso, informal, etc. Ya lo verá. Le expulsarán de prisa, muy de prisa, tan pronto como muestre las garras. No, todo reside en el Tao. Nítido como una campana, así es. Cuando se ve la verdad, no se puede hacer otra cosa que obrar de acuerdo con ella. No hay dos caminos. Siempre es la senda estrecha y directa, y qué endiabladamente divertida es esta senda cuando se da plenamente con ella. Nunca he comprendido por qué la gente se detiene. Todo va como una seda cuando uno se lanza en serio. Es realmente alegre. La otra es triste, sombría, miserable. (¡Piense en Fraenkel otra vez!) Piense en la mierda que hay a su alrededor. Piense en el pobre y solitario Aldous Huxley. Piense en Charlie Chaplin, otro fracasado.

Observe también cómo me escribe a mí y cómo les escribe a ellos. Con ellos es fuerte; conmigo, débil. Pues bien, lleve la quilla a un lugar un poco más profundo. Una quilla equilibrada. ¡Y sin catamaranes! ¡Sin salvavidas! No es que opte por la cruz, creo que es una tontería, todo eso de la cruz (no es más que autocompasión y debilidad). Pero si tiene que ser la cruz, pues bien, ¡que sea la cruz! Mierda, es una salida honrosa. Y proporciona un cierto consuelo, además de hiel y vinagre. Pero en realidad la cruz es un mito. Si usted desarrolla sus poderes, descubrirá que ésta es, cuando todo está dicho y hecho, una vida alegre. Creo que usted es un tipo alegre, a pesar de todos los desvaríos, a pesar El libro negro. Que por lo demás es un libro sumamente alegre, El libro negro. Siempre lo he dicho, y todo el mundo está de acuerdo conmigo. Arrójelo sobre el contrario y no se ande con rodeos. Haga lo que le dé la real gana y acepte lo que se le presenta.

Bien, basta de todo eso. Piénselo. Y recuerde que estoy con usted hasta el último cartucho...

* Charles Norden era el seudónimo utilizado por Lawrence Durrell para firmar algunos de sus escritos.
[Cartas Durrell-Miller (1935-1980), traducción de María Faidella Martí para Edhasa]

 

Sobre Henry Miller (wikipedia)

La juventud de Miller fue errática. Alternaba diversos trabajos con breves períodos de estudios en el City College de Nueva York. En 1928 se casa con June Mansfield tras divorciarse de su primera esposa, Beatrice Sylvas, con la que tuvo una hija.

En 1930, durante la Gran Depresión, marcha a Francia, donde vive el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En esta época, Miller decide consagrarse totalmente a la literatura. Sus primeros años de bohemia en París fueron miserables, tuvo que luchar contra el frío y el hambre; se alimentaba con las comidas que le ofrecían y dormía, cada noche, bajo un puente distinto. La suerte se presentará en la persona de Richard Osborn, un abogado americano que le ofrece una habitación en su apartamento. Cada mañana, Osborn, dejaba encima de la mesa de la cocina un billete de 10 francos para que Miller lo gastara a su conveniencia. Conoce a Anaïs Nin (de la que fue amante), a Brassaï y a Alfred Perlès, y empiezan sus tanteos con el surrealismo.

En el otoño de 1931, Miller obtiene su primer empleo como corrector de estilo en el periódico Chicago Tribune, gracias a su amigo Alfred Perlès; ocasión que aprovecha para publicar varios artículos que firmará con el nombre de "Perlés", dado que sólo los miembros del equipo editorial podían editar sus escritos. Escribe, en ese año, Trópico de cáncer, en la Villa Seurat de Montparnasse, que será publicado gracias al apoyo de su amiga y amante, la también escritora Anaïs Nin, en 1934.2 Esta novela le supuso, en los EE.UU, un proceso por obscenidad, según las leyes vigentes en esa época dictadas contra la pornografía. Esta novela estuvo censurada, en su país, hasta el año 1961,2 y sólo pudo ingresar clandestinamente con la portada de Jane Eyre, el clásico de Charlotte Brontë.

Miller prosigue su batalla personal contra el puritanismo intentando liberar, desde un punto de vista moral, social y legal, los tabúes sexuales existentes en la literatura americana. Continúa escribiendo novelas, todas censuradas en los Estados Unidos por obscenas. Publica Primavera negra (1936), y Trópico de Capricornio (1939), que consiguen su difusión en los EE.UU pese a tener que ser vendidos subrepticiamente, lo cual contribuye a forjar su reputación de escritor underground.

Regresa a los Estados Unidos en 1940 y se instala en el Big Sur (California), donde continúa produciendo una literatura pujante, colorista y socialmente crítica. Escribe El coloso de Marussi (1941), que versa sobre un viaje a Grecia, país que visitó invitado por Lawrence Durrell; el libro más que una guía al uso es un monumento lírico a la sensualidad mediterránea, una crítica brillante al modo de vida americano y un alegato por la paz. Le siguieron La pesadilla del aire acondicionado (1945-47), la trilogía La crucifixión rosa, compuesta por Sexus (1949), Plexus (1953), y Nexus (1960). Escribió Las naranjas del Bosco en 1957; y el estudio literario, El mundo de D.H. Lawrence en 1980.

Se le ha considerado, incluso, un postmoderno. Sus trópicos, tachados de pornográficos, generaron una gran polémica y fueron prohibidos en los países anglosajones. En 1964 la Corte Suprema de los Estados Unidos anula, de la Corte de Estado, el juicio contra Miller por obscenidad, lo que representa el nacimiento de lo que, más tarde, será conocido con el nombre de revolución sexual.

Entre sus aficiones estaban las de pianista amateur y pintor. Escribió libros sobre su pintura y tras su muerte, sus acuarelas fueron trasladadas a dos museos: el Henry Miller Museum of Art en la ciudad de Omachi Nagano (Japón) y el Henry Miller Art Museum en la Coast Gallery de Big Sur.

Falleció a causa de complicaciones circulatorias en Pacific Palisades, California. Sus restos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas sobre Big Sur.

Obras

    Cartas a Anaïs Nin (esta obra comprenden un período de 15 años, de 1931 a 1946), fecha de publicación (en español, por Bruguera Amigo) 1981
    Trópico de Cáncer, 1934
    Primavera negra, 1936
    Max y los fagocitos blancos, 1938
    Trópico de Capricornio, 1939
    El ojo cosmológico, 1939
    El mundo del sexo, 1940
    El coloso de Marussi, 1941
    La sabiduría del corazón, 1941
    Un domingo después de la guerra, 1944
    Pesadilla de aire acondicionado, 1945
    La sonrisa al pie de la escala, 1948
    Sexus, 1949
    El tiempo de los asesinos, 1952
    Días tranquilos en Clichy, 1956
    Big Sur y las naranjas de Hieronymus Bosch, 1960
    Plexus, 1953
    Nexus, 1960
    Opus pistorum (póstumo), 1983
    Querida Brenda (Cartas a Brenda Venus) 1986
    Noches de amor y alegría (según Editorial Rueda (Arg) 1952)
    Los libros en mi vida (según Editorial Siglo Veinte (Buenos Aires), tiene fecha de impresión de 1963)
    Reflexiones sobre la Muerte de Mishima (publicado en the Weekly Post de Tokio, en 1971, después de la muerte de Yukio Mishima)
    Nueva York ida y vuelta (según Editorial La Pleyade, tiene fecha de impresión de 1978)
    Al cumplir ochenta (publicado por la UNAM)
    Pornografía y obscenidad (recopilatorio de Henry Miller y D.H. Lawrence, por Edit. Argonauta)

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ensayo | by Dr. Radut