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After dark, de Haruki Murakami

 

Por Amparo Andrés M.

 

La noche es otra vida distinta que se rige por reglas diferentes. La noche ofrece perspectivas nuevas embriagándolo todo con su tinte sombrío y mágico. Quizás la noche sea la respuesta para Mari...

 

En After Dark, Murakami nos introduce en su historia como si de una cámara se tratara. Nos vamos acercando desde el espacio hasta el café donde Mari, una chica de 19 años, está leyendo un libro a la espera de no sabe bien qué. En realidad, ella no espera nada especial, simplemente ha decidido pasar toda la noche leyendo allí. Pero las circunstancias le van a cambiar los planes. Al café llega Takahashi, un estudiante que la reconoce como la hermana de Eri en una cita doble que habían tenido tiempo atrás.  Eri es su hermana mayor y es su antítesis. Mari es tímida, introvertida, reservada y buena estudiante, su hermana es muy bonita, sociable y trabaja como modelo. Esto ha hecho que entre ellas haya crecido una distancia cada día más inmensa. Mientras Mari lee, Eri está en su habitación durmiendo: ha permanecido así durante dos meses. Hay un televisor que reproduce su imagen en la pantalla. Es el otro lado de la vida de Eri.

Mari representa la sombra y Eri la luz en ese juego simbolista y metafórico en el que Murakami nos sumerge: Parece que esa noche todo está preparado para Mari. La noche significa dar un paso hacia delante y ha decidido vivir en esas horas en lugar de dormir, pero todavía no sabe que la noche le va a abrir las puertas de su propia identidad y la va a hacer la protagonista de su propia vida.

La noche es otra vida distinta que se rige por reglas diferentes. La noche ofrece perspectivas nuevas embriagándolo todo con su tinte sombrío y mágico. De noche las personas no son las mismas ni hacen las mismas cosas que durante el día, tampoco Mari. Es como pasar “al otro lado de la vida” para ser testigos de sus resquicios. Entre la oscuridad, avanzan las sombras de nuestros pensamientos, de nuestros miedos. Poco a poco van desfilando entre experiencias crudas de otros seres ajenos a ella, pero que se imbrican ahora en su vida. Quizás la noche sea la respuesta para Mari...

 

De esta manera, va sucediendo el devenir nocturno, encontrando una empatía con personas distintas, vidas sombrías y a veces trágicas. Los personajes van dejando su estela liviana ofreciendo un panorama de una ciudad que sigue latiendo en la oscuridad. Fluyen los pensamientos con flashes de recuerdos que, poco a poco, se van tejiendo en la red de comunicación con la que se relacionan los personajes. La noche acaba y Mari vuelve a su casa, pero no volverá a ser la misma.

Murakami  utiliza un estilo cinematográfico, donde prima la imagen, el realismo mágico y el simbolismo reinterpretable en cada lector, acercándose así al guión de cine. Deja que sean los personajes quienes vayan dibujando la novela. Está basada en diálogos y escenas de los personajes, pero apenas hay narración ni reflexiones destacables. Tampoco tiene una trama compleja; El tiempo, el paralelismo y el realismo mágico marcan sus pautas. En realidad, la protagonista es la noche, la oscuridad, que se simboliza en el personaje de Mari. La oscuridad tiene sus propios cánones de belleza y magia entre lo trágico de la vida.

 

Murakami no hace juicios, deja esto en manos del lector. Con todo, nos ofrece una visión entrañable, empática e incluso tierna de los personajes de la noche combinados con los elementos crueles y descarnados de la oscuridad, que hubieran podido dar mucho más juego a la historias que suceden, y de los que una espera un desenlace que no se produce; personajes interesantes con los que esperas ir más allá se nos desdibujan poco a poco tras el breve encuentro con Mari; quizás en este sentido tengamos la impresión de que se queda “corta”, pero lo que le interesa a Murakami es centrar la atención en los personajes principales y en cómo se produce el intercambio luz-oscuridad para llegar a unir dos mundos diferentes. Es pura metáfora. Por ello utiliza el recurso de “mostrar” sin dar opción a más profundidad, para que el lector saque sus propias conclusiones.

Como conclusión final, este breve fragmento que resume la esencia y “moraleja” de After Dark:

 

“Nuestra vida no se divide entre la luz y la oscuridad. No es tan simple. En medio hay una franja de sombras. Distinguir y comprender esos matices es signo de una inteligencia sana. Y conseguirla requiere a su modo, tiempo y esfuerzo.”

 

 

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articulo | by Dr. Radut