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Aullido, Allen Ginsberg

 

(Traducción inédita de Rodrigo Olavarría)

    
  Para Carl Salomón

    I

    Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
    arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
    hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
    que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
    que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,

    que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,

    que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,

    que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,

    que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,

    que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
 con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,

    incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,

realidades de salones de Peyote,
amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero,
borrachera de vino sobre los tejados,
barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante,
vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn,
desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,

Calificación: 
5

Kubla Khan o el sueño truncado de Xanadú. Coleridge

Por Stelmarch

En 1796 Samuel Taylor Coleridge se encontraba convaleciendo de una enfermedad en una solitaria granja de Exmoor. Acababa de tomar dos granos de opio para calmar sus dolores y se había quedado dormido. Al despertar y en medio de ese ensueño que todavía le provocaba el opio, comenzó a escribir un poema sumido en un éxtasis de inspiración. Llevaba unas cincuenta líneas cuando fue interrumpido por un agente de seguros de una localidad vecina. Coleridge trató por todos los medios de de librarse del intruso, pero no lo consiguió y lo entretuvo casi una hora hablando de finanzas. Al terminar la visita, intentó retomar su visión del legendario mundo de Xanadú, pero ya le fue imposible. Durante muchos años consideró que no valía la pena ser publicado, pero finalmente se publico 20 años después de ser escrito:

Calificación: 
5

Tempestad, José Albi

¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed, jardín cerrado?

¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed,
       jardín cerrado?
¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde
      de mi vida?
Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua;
      luz y tierra,
y amasaré nuestros dos nombres juntos.
Qué nuestra es la esperanza, que nos gana y nos pierde
      cada día.
Qué nuestra es la tristeza, que se escurre a lo largo de los
      hombros y nos deja indefensos, solitarios.
Qué nuestro es el recuerdo, que nos une lo mismo que un
      abrazo.

Calificación: 
5

Los Protocolos de Sión

Reproches, Juan Ramón Jiménez


TE DESHOJÉ COMO UNA ROSA

Te dehojé, como una rosa,
para verte tu alma,
y no la vi.

Mas todo en torno
--horizontes de tierras y de mares--,
todo, hasta el infinito,
se colmó de una esencia
inmensa y viva.
 

Calificación: 
5

Antología de Poesía Española Contemporánea, Varios autores

Lucía Nosti, editora

 

Y lo demás es silencio, la más reciente Antología poética española de autores contemporáneos, no es una mera compilación de versos y formas poéticas. Nos encontramos ante un verdadero compendio de voces heterogéneas que se han unido a través del filamento del idioma, y que encuentran, en las diversas formas poéticas, un modo de expresión único, una arquitectura introspectiva que se traduce en una mirada caleidoscópica sobre el mundo que nos ha tocado vivir.

Calificación: 
5

La revolución surrealista

Por Antonin Artaud
Publicado en "La Révolution Surréaliste", Nº 2 (1925)

Calificación: 
5

Soneto de la Dulce Queja, Federico García Lorca

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Calificación: 
5

Cuentos neuróticos, Amparo Andrés Machí

 

Cuentos neuróticos, Stelmarch

 

 

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla. G.Flaubert.

 

Uno de los mayores encantos de esta colección de cuentos neuróticos es la frescura con la que trata temas de la vida cotidiana desde una perspectiva irreverente, señalando las paradojas que subyacen en las distintas situaciones que narra, y lo logra gracias al manejo de una perspectiva múltiple por la que no solo conocemos el punto de vista del personaje principal, sino también el de los personajes que lo rodean, que ven el conflicto de una manera muy distinta.

Calificación: 
5
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by Dr. Radut